Las mujeres tienen la mitad de salidas profesionales que los hombres

Por Enrique Negueruela

Cada vez que aparecen estadísticas relacionadas con los salarios por género se comprueba la brecha que hay entre mujeres y hombres. Esta desigualdad salarial traduce en gran medida a la desigual distribución de hombres y mujeres entre las profesiones y las actividades económicas. Aunque la información que tenemos sobre las ocupaciones es más bien pobre, la EPA es quien aporta los datos más desagregados y más completos en este sentido.

De las 15.228.239 personas asalariadas que hay de media en 2016 trabajando, el 52,2% son hombres (7.951.315 hombres) y el 47,8% son mujeres (7.276.924 mujeres). En el conjunto del empleo podríamos decir que desde la perspectiva de género se ha llegado a un grado de paridad relativamente aceptable, una diferencia entre ambos sexos inferior al 5%. Esa paridad no se traduce a cada una de las profesiones y actividades, ni tan siquiera a los dos sectores, público y privado. Mientras que en el sector público las mujeres suponen el 55% de las personas asalariadas, en el privado su peso se reduce hasta el 46%. La variación para el conjunto, que es de cinco puntos, se produce por una diferencia de 10,1 puntos a favor de las mujeres en el sector público y de 8 puntos en contra en el privado.

Si desagregamos más y vemos cómo se distribuyen por sexo las personas en las 167 ocupaciones en la Clasificación Nacional de Ocupaciones (C.N.O.) a tres dígitos aplicables a personas asalariadas, comprobamos que esa es la base de la desigualdad. Pese a ello, el último catálogo de ocupaciones en el que existe una distribución por sexo aparece en la Orden de 16 de septiembre de 1998, hace casi veinte años.

Hay algunas profesiones que mayoritariamente están desempeñadas por hombres, en las que las mujeres representan menos del 39% de las personas asalariadas y son las ocupaciones masculinizadas. En otras, las mujeres representan más del 57% y son las ocupaciones feminizadas. Hay un tercer grupo de profesiones en el que las mujeres están entre el 39% y el 57% y su presencia es, por lo tanto, paritaria.

PERSONAS ASALARIADAS POR SEXO Y PROFESIÓN SEGÚN LA PRESENCIA DE MUJERES

% PRESENCIA DE MUJERES HOMBRES MUJERES % MUJERES TOTAL % TOTAL Nº OCUPAC
Inferior al 13% 2.929.388 127.248 4,2% 3.056.636 20,1% 50
Entre el 13% y el 26% 1.420.145 371.362 20,7% 1.791.507 11,8% 25
Entre el 26% y el 38,9% 808.595 378.229 31,9% 1.186.824 7,8% 20
Ocupaciones masculinizadas menos del 39% 5.158.128 876.839 14,5% 6.034.967 39,6% 95
Ocupaciones paritarias entre 39% y 57% 1.322.398 1.234.495 48,3% 2.556.893 16,8% 27
Entre 56,6% y 71,1% 809.224 1.549.354 65,7% 2.358.578 15,5% 22
Entre 71,1% y 85,5% 528.139 1.854.029 77,8% 2.382.168 15,6% 14
Más de 85,5% 133.426 1.762.207 93,0% 1.895.633 12,4% 9
Ocupaciones feminizadas más del 57% 1.470.788 5.165.590 77,8% 6.636.379 43,6% 45
Total Ocupaciones 7.951.315 7.276.924 47,8% 15.228.239 100% 167

FUENTE: Microdatos de la EPA. Ocupación a tres dígitos. Elaboración propia (más detalles en Anexo I)

Si analizamos el cuadro anterior, la primera conclusión es que de las 167 ocupaciones que hay, solamente 27 son paritarias. Es decir, que la probabilidad de que sea un hombre o una mujer quien desempeñe un puesto de trabajo es similar. En esas ocupaciones paritarias trabaja solamente el 16’8% de las personas asalariadas. El 16’6% del total de hombres asalariados trabaja en ellas y el 17% del total de mujeres asalariadas. Solamente en uno de cada seis puestos de trabajo es similar la probabilidad de que sea ocupado por un hombre o por una mujer.

Hay 95 ocupaciones masculinizadas frente a las 45 feminizadas. En las ocupaciones masculinizadas hay una media de 63.526 personas por ocupación, de las que 54.296 son hombres. En las profesiones feminizadas la media de personas por cada ocupación llega hasta las 147.475 personas, de las que 114.791 son mujeres. Se puede considerar que el abanico profesional de las mujeres está reducido a la mitad del de los hombres.

En el conjunto de las ocupaciones masculinizadas las mujeres representan el 14,5% del total. Sin embargo, en las ocupaciones feminizadas los hombres representan el 22,2%. Esta diferencia supone alrededor de las dos terceras partes de la diferente presencia de mujeres y hombres trabajando por cuenta ajena. La menor presencia de mujeres en las actividades masculinizadas en comparación con la que tienen los hombres en las feminizadas es la que explica buena parte de los 4,4 puntos de diferencia entre hombres y mujeres que hay en el total de personas asalariadas.

PERSONAS ASALARIADAS POR SEXO Y GRAN GRUPO OCUPACIONAL

GRUPO OCUPACIONAL HOMBRES MUJERES % MUJERES %     TOTAL
0 Ocupaciones militares 80.005 7.778 8,9% 0,6%
1 Directores y gerentes 247.875 121.862 33,0% 2,4%
2 Técnicos y profesionales científicos e intelectuales 1.152.228 1.634.947 58,7% 18,3%
3 Técnicos; profesionales de apoyo 1.000.074 659.366 39,7% 10,9%
4 Empleados contables, administrativos y otros empleados de oficina 595.865 1.159.845 66,1% 11,5%
5 Trabajadores de servicios de restauración, personales, protección y vendedores 1.298.912 2.002.219 60,7% 21,7%
6 Trabajadores cualificados en el sector primario 142.564 16.051 10,1% 1,0%
7 Artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y la construcción, salvo operadores de instalaciones y maquinaria 1.456.289 121.983 7,7% 10,4%
8 Operadores de instalaciones y maquinaria, y montadores 1.031.145 160.130 13,4% 7,8%
9 Ocupaciones elementales 946.357 1.392.743 59,5% 15,4%
TOTAL GRANDES GRUPOS OCUPACIONES 7.951.315 7.276.924 47,8% 100 %

FUENTE: Microdatos de la EPA. Ocupación a tres dígitos. Elaboración propia (más detalles en Anexo II)

En la tabla anterior figura el número de personas asalariadas por sexo y gran grupo de ocupación, (la ocupación a un dígito). En las tablas anexas a este artículo figura el detalle de las 167 ocupaciones con el número de hombres y mujeres que ha habido de media en 2016.

En el Grupo 0, entre los oficiales y suboficiales del ejército las mujeres representan el 3,9% y entre la tropa el 12%. Este gran grupo solo tiene dos subgrupos, ambos masculinizados.

En el grupo 1 de personas Directoras y Gerentes las mujeres ocupan uno de cada tres puestos: de los 370 mil directores/as y gerentes, 122 mil son mujeres, una de cada tres personas directivas es mujer. En este gran grupo ocupacional está todo el personal directivo tanto público como privado. De los diez subgrupos que hay, ocho están masculinizados y los otros dos son paritarios.

  • Entre las 18.597 personas que o son miembros del poder ejecutivo y del poder legislativo (nacional, autonómico y local), o son personal directivo de la Administración Pública o de organizaciones de interés social, solamente 6.488 son mujeres, el 34,9%.
  • Entre las personas directoras generales y presidentas ejecutivas sólo algo más de una de cada cuatro es mujer, el 27%.
  • Entre las personas directoras de distribución y producción del sector primario, industria manufacturera, minería y construcción, hay una mujer por cada diez hombres.

En el grupo 2 de personas técnicas y profesionales científicas e intelectuales las mujeres ocupan tres de cada cinco puestos, aunque con una distribución muy desigual dependiendo de las áreas del conocimiento de que se trate.

  • Entre las personas profesionales de la salud las mujeres ocupan siete de cada diez puestos, estando feminizados todos los subgrupos salvo el de médicos y veterinarios que son paritarios.
  • Entre las personas profesionales de la educación siete de cada diez empleos están ocupados por mujeres, con todos los subgrupos feminizados salvo en las enseñanzas de materias específicas de formación profesional, que es paritario, y de las universidades y otros estudios superiores que está masculinizado (38% mujeres). Del casi un millón de profesionales de la enseñanza, 650 mil son mujeres.
  • Los subgrupos de ciencias puras son paritarios, de 90.655 profesionales, hay 44.081 mujeres.
  • Las ciencias aplicadas, ingenierías y arquitectura, están claramente masculinizadas: solo una mujer por cada cuatro hombres.
  • En las TIC hay una mujer por cada cinco empleos.
  • Entre las personas profesionales en derecho, tres de cada cinco son mujeres.
  • Entre las personas profesionales de las tecnologías de la información solo una de cada cinco es una mujer: entre las 141.238 personas, solamente hay 30.978 mujeres

En el grupo 3 de persona técnicas; profesionales de apoyo las mujeres ocupan dos de cada cinco puestos, aunque con una distribución muy desigual dependiendo de las áreas del conocimiento de que se trate, repitiéndose a grandes rasgos una situación similar al grupo 2.

  • Entre las personas profesionales de apoyo a las ciencias aplicadas e ingenierías una de cada cinco es mujer; en las tecnologías de la información una de cada seis; entre representantes y agentes comerciales, una de cada tres.
  • Entre las personas técnicas en sanidad las mujeres suponen siete de cada diez; entre las personas de apoyo técnico a la gestión administrativa dos de cada tres son mujeres
  • Tienen una distribución paritaria las personas profesionales de apoyo en finanzas y matemáticas y a los servicios jurídicos, sociales, culturales, deportivos y afines.

En el grupo 4 de personas empleadas contables, administrativas y otras empleadas de oficina, las mujeres ocupan dos de cada tres puestos. De los diez subgrupos existentes, siete son ocupaciones feminizadas, dos paritarias y una masculinizada (en registro de materiales, apoyo a la producción y transporte). De 1.755.710 personas, 1.159.845 son mujeres.

El grupo 5 de personas trabajadoras de los servicios de restauración, personales, protección y vendedoras, es de los nueve, el que tiene un mayor volumen de empleo, un 21,7% de todas las personas asalariadas ejercen una profesión de este grupo, algo más de 3,3 millones, de los que dos millones son mujeres.

  • Entre las personas en los servicios de restauración, camareras y cocineras, se produce una paridad casi al 50%, 421 mil hombres y 418 mil mujeres.
  • Entre las personas de los servicios de protección y seguridad, una de cada diez es una mujer. En los servicios públicos de protección y seguridad (policía, guardia civil y bomberos) hay 23.821 mujeres de 232.412 personas; en los servicios privados de seguridad hay 12.325 de 124.320 empleos.
  • Entre las personas vendedoras en tiendas y almacenes, más de 820 mil, un 73% son mujeres. Contrasta el dato de que sean el 73% de las vendedoras y el 56% de las jefas de sección, 17 puntos menos.
  • Entre las personas en los servicios de salud, auxiliares de clínica, farmacia, emergencias y otras personas trabajadoras, el 84% son mujeres. En los cuidados personales a domicilio y de niños, el 94% son mujeres.
  • Entre las personas de los servicios personales se encuentran las peluqueras, esteticistas y quienes atienden viajeros entre las que las mujeres representan el 85%.
  • Entre las personas dedicadas a la supervisión de mantenimiento y limpieza de edificios, conserjes y mayordomos domésticos, se produce un caso similar a los jefes de sección de tiendas y almacenes. Las mujeres suponen el 89% del personal de limpieza, mientras que entre quienes realizan su supervisión solamente suponen una de cada tres, el 33,7%.

El grupo 6 de personas Trabajadoras cualificadas en el sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero, cuenta con 158.615 personas asalariadas de las que solamente una de cada diez es mujer, 16.051 mujeres asalariadas en el sector primario.

El grupo 7 de personas Artesanas y trabajadoras cualificadas de las industrias manufactureras y la construcción, salvo operadoras de instalaciones y maquinaria, cuenta con 1.578.272 personas asalariadas de las que solamente 121.983 son mujeres, una de cada trece es mujer.

  • Entre las personas albañiles, encofradoras, ferrallistas, carpinteras, las trabajadoras en obras estructurales de construcción y afines, las mujeres no llegan a representar el 1% de las 355.953 personas.
  • Entre las personas escayolistas, fontaneras, instaladoras de refrigeración y climatización, pintoras, soladoras, las trabajadoras de acabado de construcción, las mujeres no llegan al 2% de las 173.387 personas que lo integran.
  • Entre las personas soldadoras, chapistas, montadoras de estructuras metálicas, herreras, elaboradoras de herramientas y afines, mecánicas y ajustadoras de maquinaria, las mujeres representan el 1,2% de las 479.258 que hay, 5.607 mujeres.
  • Entre las personas especializadas en electricidad y electrotecnología menos del 1% son mujeres de las 254.049 que hay.
  • Entre las 58.024 personas mecánicas de precisión en metales, ceramistas, vidrieras, artesanas y trabajadoras de artes gráficas, las mujeres representan el 18%, hay 10.578 mujeres.
  • Entre las 181.560 personas de la industria de la alimentación que no son operadoras de maquinaria, 71.391 son mujeres, el 39,3%.
  • Entre las 37.920 personas ebanistas y trabajadoras que tratan la madera, buceadoras y clasificadoras y probadores de productos, el 11,3% son mujeres.
  • Entre las 38.120 personas sastres y modistas, patronistas, cortadoras, bordadoras, tapiceras, curtidoras, zapateras, 21.771 son mujeres, el 57,1%.

El grupo 8 de personas operadoras de instalaciones y maquinaria, y montadores, cuenta con 1.191.276 personas asalariadas de las que 160.130 son mujeres, una de cada siete es mujer.

  • Entre las 119.037personas operadoras de maquinaria para elaborar productos textiles y de confección, alimenticios, tintorería y lavandería hay 60.883 mujeres, el 51%.
  • Entre las 177.404 personas operadoras de maquinaria para extracción de minerales, de tratamiento de metales, de productos químicos, farmacéuticos, de embalaje, de hornos, calderas y máquinas de vapor, hay 33.352 mujeres, el 18,8%.
  • Entre las 101.743 personas montadoras y ensambladoras de maquinaria mecánica, equipos eléctricos y electrónicos, o de otros productos, hay 23.012 mujeres, el 22,6%.
  • Entre las 180.516 personas maquinistas de locomotoras, operadores de maquinaria agrícola y de equipos pesados móviles, y marineros hay 5.520 mujeres, el 3%.
  • Entre las 260.953 personas conductoras de automóviles, taxis, furgonetas, autobuses, tranvías y ciclomotores hay 16.772 mujeres, el 6,4%.
  • Entre las 267.494 personas conductoras de camión, menos del 1% son mujeres

El grupo 9 de personas asalariadas en Ocupaciones elementales, cuenta con 2.339.100   personas de las que 1.392.743 son mujeres, el 59,5% son mujeres.

  • Entre las 455.261 personas empleadas domésticas, hay 445.578 mujeres, el 97,9%.
  • Entre las 567.881 personas de limpieza de oficinas, hoteles, vehículos y ventanas, 567.881 son mujeres, el 86,5%
  • Entre las 137.554 personas ayudantes en la preparación de alimentos, 90.065 son mujeres, el 65,5%.
  • Entre las 152.423 personas vendedoras ambulantes, recogedoras de residuos y repartidoras callejeras, hay 42.217 mujeres, el 27,7%.
  • Entre las 372.769 personas peones agrarios, forestales y de la pesca, hay 81.001 mujeres, el 21,7%. Contrasta que este porcentaje de mujeres sea más del doble del que hay entre las personas trabajadoras cualificadas del sector primario, un 10,1%.
  • Entre las 100.058 personas peones de la construcción y de la minería, hay un 4,3% de mujeres; de los 202.793 peones del transporte, hay 21.971 mujeres, el 10,8%.
  • Entre las 56.112 personas reponedoras hay 24.742 mujeres, el 44,1%
  • Entre las 205.244 personas peones de las industrias manufactureras, hay 115.022 mujeres, el 56%. Este porcentaje de mujeres no guarda relación alguna con el 23% de mujeres que hay entre los trabajadores cualificados de estas mismas industrias.

Después de este recorrido sobre cómo se distribuyen los hombres y las mujeres asalariadas entre los 167 subgrupos ocupacionales, hay algunos aspectos que es posible remarcar.

El primero de ellos es que el porcentaje de participación de las mujeres en los grupos jerárquicamente superiores es menor al de su peso en los grupos inferiores. Esto es la muestra palpable del techo de cristal que hay en el conjunto del mercado de trabajo. Hay algunos ejemplos muy claros que se han ido comprobando a lo largo del recorrido. Otros muchos se pueden encontrar en las tablas anexas. Por citar algunos, mientras las mujeres suponen el 47,8% de todas las ocupaciones, en el gran grupo 1 de Directores y gerentes, solamente representan el 33%, 14,8 puntos menos y si lo comparamos con el subgrupo 11 de directivos de la administración, las empresas y las organizaciones de interés social, todavía desciende al 31,4%. Si hubiera paridad, que las mujeres tuvieran la misma representación que en el conjunto del mercado laboral (el 47,8%), debería haber 54.819 mujeres más en puestos directivos, un aumento del 45%.

Las mujeres vendedoras en tiendas y almacenes suponen el 74,8% del total, pero disminuyen hasta el 56,3% como jefas de sección, de mantener un peso similar, habría 15.064 mujeres más. Ya se ha señalado que en el sector primario y en la industria manufacturera las mujeres que trabajan como peones, tienen un porcentaje de participación 10 y 33 puntos superior al de los trabajadores cualificados en esas actividades.

Un segundo aspecto a destacar es la traslación al mercado de trabajo de la más tradicional asignación de roles según sexo. Los hombres están en mayor medida que las mujeres en la dirección (un 34% más), en las fuerzas armadas y de seguridad (un 79% más), en la producción de alimentos y bienes (un 59% más), en la construcción, obras públicas y transporte (un 93% más), en las TICs (un 62% más), en la educación de tipo profesional (un 20% más). Las mujeres están más que los hombres en la educación que no es de tipo profesional (un 47% más), en los cuidados de niños, mayores y enfermos (un 68% más), en los trabajos administrativos y de secretariado (un 34% más), como dependientas y vendedoras (un 22% más), en la limpieza dentro y fuera de los hogares (un 73% más). Esta diferenciación de roles por sexo nos recuerda más la sociedad medieval que una postindustrial. En esta distribución están incluidas el 55% de las mujeres asalariadas y de los hombres. Supones siete de cada diez empleo.

Esa traslación son la causa de las primeras afirmaciones: que solo en uno de cada seis puestos de trabajo es similar la probabilidad de que sea ocupado por un hombre o por una mujer y que el abanico profesional de las mujeres está reducido a la mitad del de los hombres.

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres proviene de la desigual retribución que tienen las ocupaciones masculinizadas y las feminizadas y de la actividad económica en que se desarrollen. Si miramos las tablas salariales de los diferentes convenios encontraremos en ellas la expresión de la desigualdad.

Si el reto en el siglo pasado fue conseguir la incorporación de la mujer al mercado laboral, en la primera mitad de este se debe alcanzar la paridad en los empleos, su no asignación en función del sexo. Hasta el momento la única medida, aunque sólo en el ámbito de algunos partidos políticos, que ha conseguido aproximarse es la determinación de cuotas y listas cremallera. Es preciso, por lo tanto, profundizar en ella y extenderla a otros ámbitos, acompañándola de procesos de sensibilización y orientación.

En primer lugar, es preciso establecer mediante procedimientos rigurosos cuáles son las ocupaciones no paritarias y en qué actividades económicas. Este debe ser un catálogo a definir cada dos años que permita establecer los estudios de tipo profesional, formación profesional y universitarios, en los que debe establecerse un sistema de cuotas de entrada.

El segundo ámbito es en las políticas activas de empleo. En la formación en Certificados de profesionalidad para esas ocupaciones se deberá mantener las mismas cuotas. Además, es preciso hacer programas específicos, combinación de orientación y formación, para la realización, en ámbitos de mercados locales de empleo, de actuaciones dirigidas a las mujeres que estén paradas en las profesiones feminizadas para su trasvase a aquellas otras en las que, siendo masculinizadas, exista una demanda potencial de trabajadores. Mención aparte merecen las TICs y todo los relacionado con la robótica y la robótica. Es preciso establecer una serie de programas específicos para la incorporación masiva de las mujeres. Para ello es necesario establecer fondos y programas específicos.

Una última línea de actuación debería ser la incorporación de mujeres en aquellos ámbitos envejecidos en los que la crisis ha dejado sin recambio a los trabajadores actuales., dos ejemplos claros son la construcción y el metal. Es necesario el diseño de planes específicos de formación en alternancia, del tipo de las escuelas taller, para la incorporación de mujeres en el conjunto de sus ocupaciones. Mientras la paridad no se alcance en el mercado de trabajo, no será posible alcanzar una igualdad real entre mujeres y hombres que parte de la equiparación salarial.